jueves, 4 de junio de 2009

Ruido.


La espina dorsal de la empatia
Muerde el anzuelo de tus ojos
Claros, sin pasado, con despojos.

Se arrugan las calles de este infierno
La dama discute con su vagabundo,
Los dos sin tres, ya son multitud.
Las farolas se desnudan por el mundo.

Sin ton ni son, el humo rodea una vieja corchea...
Sabanas negras, hacen una canción.
Después del sexo con ropa, solo queda la desazón.

Y carecen de razón los borrachos que recuerdan...
Por donde conducir para escapar, cuando el bar, ya no espera.

Ayer y hoy, dos primos lejanos...
Dos viejos hábitos nocturnos
Que nos tenían desvelados.

Y el slogan en tu pecho me dice:

Me mudé de corazón, para no vivir en el olvido.
Cuando amar es un exceso
No hay Mayo sin ser besado... Ni Junio con tus besos.

1 comentario:

Cynthia dijo...

Me mudé de corazón, para no vivir en el olvido.
Cuando amar es un exceso
No hay Mayo sin ser besado... Ni Junio con tus besos.

Wowwwwwwwwwwwww...
me abrazo a tus palabras.

cariños.
besos muchos.